Redacción

Hoy, mientras el país debate entre goles y faltas, un joven de 21 años le regaló a México y se coronó campeón del mundo en trampolín de 3 metros, en el Campeonato Mundial de Singapur 2025, con la inigualable puntuación de 529,55 puntos, es Osmar Olvera Ibarra, originario de la Ciudad de México. Su nombre ya suena fuerte, pero su historia y disciplina merecen más que un titular pasajero.
Olvera Ibarra no es un improvisado. Desde muy niño se enamoró de los clavados, y con el tiempo pulió su talento en la alberca olímpica Francisco Márquez. Su logros en esta disciplina incluye medallas en Juegos Panamericanos, Copas del Mundo y ahora, el cenit: el título mundial. Hoy, con una ejecución impecable, demostró que México sigue siendo potencia en un deporte que, aunque menos mediático que el futbol, ha dado más glorias al país: 17 medallas en Juegos Olímpicos, contra apenas dos del balompié.1
Es paradójico. Mientras el futbol consume presupuestos y pantallas, los clavadistas—como Osmar, como Rommel Pacheco, como Paola Espinosa—entrenan en silencio, se juegan el físico en cada salto y acumulan triunfos globales. ¿Por qué no celebramos con la misma intensidad sus hazañas? La respuesta duele: falta difusión, pero también reconocimiento social a disciplinas donde México es potencia.
Olvera Ibarra encarna lo que deberíamos promover: disciplina temprana, perseverancia ante lesiones y humildad en el éxito. Para los niños y jóvenes, principalmente, él es un ejemplo tangible de que los sueños se conquistan con trabajo, no con suerte. En un país sediento de referentes positivos, deportistas como Osmar son faros que deben de guiar las aspiraciones de las nuevas generaciones.
Hoy, mientras la nota deportiva se esfuma entre debates estériles, recordemos: los clavados nos han dado más motivos para gritar «¡México!» que cualquier otro deporte. Y atletas como Osmar Olvera Ibarra merecen más que aplausos efímeros: exigen un cambio de mentalidad. Porque el futuro del deporte nacional no está sólo en la cancha, sino también en el trampolín.

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