Por: Israel Díaz Arriaga

1–2 minutos

Hoy (01 de agosto de 2025), después de casi dos décadas entre rejas, Israel Vallarta camina en libertad. Sale sin una sentencia que probara su culpabilidad, pero con una vida fracturada por un sistema de justicia que hasta donde se observa resultó ineficaz. Su caso no es sólo una anomalía legal: es la evidencia de cómo la prisión preventiva puede convertirse en una pena anticipada e injusta, especialmente en un país donde esta figura se aplica con creciente facilidad. 

Vallarta fue arrestado en 2005, acusado de secuestro y delincuencia organizada, nunca recibió una sentencia firme; sin embargo, el tiempo pasó: los tribunales aplazaron audiencias, los procesos se estancaron y él permaneció tras las rejas, víctima de un sistema judicial que presume inocencia hasta demostrar lo contrario, pero que en la práctica opera al revés. 

¿Cómo cuantificar lo que perdió? Dos décadas sin ver crecer a sus hijos, sin despedir a seres queridos, sin la posibilidad de reconstruir su vida mientras las pruebas en su contra se desvanecían. La prisión preventiva, diseñada para casos excepcionales, se volvió para él una condena de facto. Y aunque hoy recupera su libertad, no habrá indemnización que repare el daño irreversible en lo personal. 

Este caso llega en un momento peligroso: mientras las autoridades promueven reformas para endurecer la prisión preventiva —incluso para delitos no graves—, la historia de Vallarta debería ser un recordatorio de sus riesgos. ¿Cuántos más están en su situación? Según datos oficiales, más del 40% de los presos en México no tienen sentencia1. Son, como él, inocentes en espera de un juicio que nunca llega. 

Hoy, la libertad de Vallarta no es triunfo, sino una dolorosa lección. La justicia que tarda 20 años en pronunciarse en realidad resulta injusticia, y una sociedad que normaliza la prisión sin condena pierde su derecho a llamarse democrática. Su caso exige más que una revisión legal: demanda un cambio de fondo en cómo entendemos el derecho a la libertad. Porque ningún sistema que destruye vidas en nombre de la justicia merece ese nombre. 

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  1. https://www.jornada.com.mx/notas/2022/10/04/politica/sin-sentencia-40-de-presos-en-mexico/ ↩︎

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